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Valora tu grado de dependencia del tabaco

Valora tu grado de dependencia del tabaco con este sencillo test.  Selecciona una de las opciones en las dos preguntas siguientes y suma la puntuación que aparece entre paréntesis correspondiente a cada una de ellas: ¿Cuántos cigarrillos fumas al día? 10 o menos (0) 11-20   (1) 21-30   (2) 31 o más   (3)   ¿Cuánto tardas, después de despertarte, en fumar tu primer cigarrillo? Menos de 5 minutos   (3) Entre 6 y 30 minutos   (2) Entre 31 y 60 minutos   (1) Más de 60 minutos   (0) Nota: el test corresponde al índice de   Heatherton et al (1989) La puntuación oscila de 0 a 6. Un fumador con alta dependencia es aquel que  tiene una puntuación de 5 ó 6 puntos, dependencia media 3 ó 4 puntos y baja dependencia de 0 a 2 puntos.   En relación a la severidad de la dependencia física la respuesta más importante es el tiempo que pasas desde que te levantas hasta que fumas el primer cigarrillo. Ahora plantéate ...

7 segundos

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Es el tiempo aproximado que tardas en notar los efectos de la nicotina tras la primera calada. Una vez transcurrido el tiempo que lleva el consumo de un cigarro, comienza un descenso lento de entre 45 y 60 minutos hasta que vuelve a ser urgente la necesidad de reposición de nicotina en tu cerebro. Este gesto repetido durante tu jornada lleva a un consumo de entre 12 -14 cigarrillos diarios, la cantidad final dependerá del grado de dependencia y de otros factores psicológicos y sociales. Si la ingesta de nicotina fuese inocua, nada que objetar; sin embargo, ese gesto se acompaña de aproximadamente 4000 sustancias entre las cuáles se encuentran agentes potencialmente cancerígenos. Hay sobrada información en la Red sobre los efectos del tabaco. Si tu intención es dejarlo, obsérvate durante varios días para conocer cuál es tu intervalo habitual de consumo ¿fumas un cigarrillo cada 45, 60, 75 minutos? Si es así, alarga dicho intervalo marcándote pautas de consumo por semana. Por e...

Inteligencia emocional para fumadores

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1️⃣ Autoconocimiento: capacidad para reconocer un sentimiento en el momento en que aparece, relacionándolo con aquello que lo provoca 2️⃣ Autorregulación: capacidad para controlar el tiempo durante el cual estamos bajo el dominio de los sentimientos El uso del tabaco de forma repetida y sobre todo en aquellos que llevan décadas fumando, acaba siendo un elemento regulador de sus emociones: delegan a una sustancia externa una habilidad vital fundamental, traduciéndose en “necesito un cigarro”. Una parte clave en los tratamientos para dejar de fumar está en evaluar la capacidad de manejo del estrés, para después consensuar estrategias de afrontamiento de situaciones difíciles, de aquí que no se entienda ningún abordaje para dejar de fumar sin el componente psicológico. Reconocer qué me genera malestar, aceptar los sentimientos que me provoca y responder adecuadamente entran dentro de dicho abordaje. No permitas que tus emociones las regule un cigarro.

En el peor de los casos

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  Confrontar al fumador con la necesidad y urgencia de dejar de fumar, cuando este “no ha pedido opinión”, va a generar en él procesos de resistencia, transformándose la persona que le insta a dejar de fumar en un estímulo aversivo. Si se le presiona para que abandone el tabaco, no será la conducta de fumar lo que le generará rechazo, sino las personas que le presionan para que lo deje, haciendo que se aleje de ellas o provocando malestar emocional por el hecho de mencionarlo. Para evitarlo, es recomendable explorar la percepción que tiene sobre su hábito como fumador y sus posibles preocupaciones si mantiene la conducta.

Pedir ayuda es el primer paso para sentirse mejor

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Prohibir el tabaco en los jóvenes evitaría más de un millón de muertes por cáncer de pulmón

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Observa a tus hijos menores, con la información y el conocimiento que tenemos hoy en día, ¿permitirías que tuviesen acceso al tabaco?

Para poder cambiar algo, primero tienes que darte cuenta

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